sábado, 23 de enero de 2021

El Jinete Pálido - 1985 - Clint Eastwood

Gran clásico de Clint Eastwood, que aprendió bien las lecciones de sus años de espagueti y su ya considerable experiencia en el cine de aventuras americano (tanto del oeste como policiaco), construyendo una historia épica, quizás muy básica, pero que funciona muy bien.

Se suele relacionar esta película con Raíces Profundas, no sin razón, porque no se ocultan en absoluto las deudas con esta película, si bien el paralelismo principal en mi opinión es con Infierno de Cobardes, o, si se quiere, podría ser el blanco Raíces Profundas pasada por el filtro malvado del Infierno, dando este resultado, más ambiguo que el clásico del 53, y menos oscuro que el Infierno de Eastwood.

Desde el principio el Predicador, el Jinete Pálido, es sobrehumano llega traído por una oración, y se va tras establecer la paz de los cementerios, porque es un jinete del apocalipsis y su nombre es mortandad. Está tan por encima del ser humano medio, que casi dan ganas de meterle en el universo Marvel.

El esquema es más o menos Equipo A: un malvado millonario, empresario minero, se enfrenta al abuelo de Víctor Manuel, que fue picador allá en la mina, intentando echarle a él y a sus compañeros de un pueblo, o campamento, de mineros independientes que intentan ganarse la vida cribando la arena del rio en busca de pepitas de oro. El gran empresario, por si fuera poco, tiene un sistema de explotación mediante agua a presión que acaba con el paisaje, con lo que la película añade al habitual mensaje social de Hollywood un mensaje ecologista, al comparar a un sólo hombre (o una sola compañía) que modifica  el cauce de los ríos y destruye montañas, con todo un pueblo cuya huella es la mínima que se puede imaginar. Para ayudar a los pequeños empresarios contra las malas artes de la multinacional llega el gran héroe, acostumbrado a estas lides, y que esta vez se lo tomará como algo personal.

Como desde niño me gusta esta película, a lo mejor no soy muy imparcial, pero para mí es uno de los grandes western de la historia, tanto por la presencia imponente de Eastwood, como por las actuaciones de la mayor parte del reparto, y en general la capacidad de meternos en esta historia.

martes, 12 de enero de 2021

Criminales en el Mar - 2019 - Kyle Newacheck

Una de las películas de Netflix con más éxito el año pasado, pero que no lo merece mucho.

Los dos protagonistas llevan todo el peso de la película, y lo cierto es que más o menos hacen lo que se espera de ellos, sólo que ni los chistes tienen gracia, ni el suspense hace que uno sienta ninguna tensión, para mí al menos no funciona ninguna de las dos vertientes. En general no están Sandler y Aniston entre mis actores favoritos, pero normalmente me parece que cumplen, así que supongo que la culpa de la mala imagen que dan en esta película es porque el guion deja mucho que desear.

Como se podrá suponer, la historia tiene dos vertientes: por una parte es una comedia basada en el trillado

esquema de unos espontáneos personajes de clase media se ven dentro de un ambiente de acartonado lujo, con su desparpajo y demás, y por otra el suspende de un asesinato en homenaje directo a la película Cluedo.

En definitiva, un matrimonio formado por un policía y una peluquera, se ven de pronto invitados a una excursión que transcurrirá en un lujoso yate. Durante el evento se produce un asesinato, y a partir de ahí la película empieza a desvariar, sin que nos importe mucho quien mata a quien ni por qué.

Como detalle hay que ver la escena en la que los protagonistas salen del avión en Málaga y van a coger el autobús, con bailaora y flamenco incluido. También hay un personaje español, de los más graciosos, un piloto de Fórmula 1, de nombre Juan Carlos, supongo que en referencia a Fernando Alonso y al Exmérito. Lo que más me ha gustado es que el español lo ponen como uno que no tiene la más mínima idea de hablar inglés, como la vida misma.

lunes, 11 de enero de 2021

Infierno de Cobardes (High Plains Drifter) - 1973 - Clint Eastwood

Es un western dirigido y protagonizado por Clint Eastwood, no tan conocido como El Jinete Pálido o Sin Perdón, pero que a mí me gusta tanto como éstos. La impresionista construcción, o tallado, de los personajes, por una parte parece casi una caricatura, por otra, un trabajo de orfebrería.

Es difícil para mí hablar de esta película sin mencionar El Jinete Pálido, porque son prácticamente anverso y reverso de la misma historia. Los paralelismos son continuos: pueblo minero, misterioso extraño, mujer joven y mujer madura, corderos frente a lobos, incluso al final el protagonista salva la vida gracias a un amigo. Como decía Aristóteles, nos diferenciamos en lo que tenemos en común, así que estos paralelismos que he citado son a la inversa, como en un espejo: un pueblo decadente frente a un pueblo en construcción, un extranjero abusón y violento frente a un predicador, corderos a quien les llega un lobo frente a corderos a quienes les llega un mastín, una mujer joven petulante y traidora a quien el protagonista viola frente a una adolescente inocente, respetada y cuidada sobre todo lo demás... Sólo la mujer madura tiene un carácter parecido en ambas películas, en ambas sabia, que ve más claro que los demás personajes.

Ambas películas se mueven en una ambigüedad moral que abarca toda la historia. En Lago hay algo que lo hace parecer despreciable desde el principio: las caras, las miradas, no se sabe muy bien... el extranjero nos parece que puede ser el héroe, pero aplasta a casi todos a su paso, sin motivo aparente humilla al sheriff, al alcalde, hotelero, predicador, a todos. Un recuerdo les hace culpables: han presenciado el asesinato de su sheriff y no han hecho nada para ayudarle. Muriendo, el sheriff les maldice: iréis todos al infierno.

Finalmente, con esta frase y otra de la mujer madura, que es la única que entrevé la verdad, se dan las claves, en la última escena de la película, decirnos, o sugerirnos lo que en realidad ha pasado, lo que hemos visto sin saber que lo estábamos viendo. Guardando una perfecta simetría, el jinete vuelve a cruzar el pueblo, como en la escena inicial, pero ahora es un montón de restos quemados, no queda nada del pueblo con numerosas casas en construcción, sólo ruinas materiales y humanas.

El extranjero se despide de su amigo, que está tallando una tumba para el sheriff asesinado, y desparece como un espejismo en las ondas de calor del desierto.

martes, 29 de diciembre de 2020

Imperiofobia y Leyenda Negra - 2016 - María Elvira Roca Barea

Empieza el libro dando ciertas esperanzas, con una historia de la expresión "leyenda negra" interesante, como contraposición a la "leyenda dorada" (vidas de santos) de Santiago de la Vorágine. Tras su filtrado por el protestantismo surge el término "leyenda" como relato fantástico, y posteriormente se aplicará a la publicidad antiespañola para convertirse en "leyenda negra". Tras la etimología hace un somero repaso de las posiciones que se han ido tomando desde el "desastre" del 98 hasta ahora respecto a la existencia e importancia de esta Leyenda.

Tras este buen principio pasa a defraudar un poco al hablar del Imperio. Parece que no conoce otra descripción del mismo que la puramente cuantitativa, considerando imperio cualquier estado de más de 1.000.000 de Km2, o sea, un par de veces la superficie de España. Se echa en falta un mínimo trasfondo filosófico cuando habla de estos temas de filosofía política, busca en la historia, busca en la antropología (¿para qué?) y no encuentra nada. Pero tiene bien a mano a Ortega para decirle que el estado no es la organización de una etnia, sino lo contrario: la confluencia de distintas etnias, grupos familiares, etc. Y por supuesto, para la idea de Imperio, no parece que hubiera costado tanto referirse al "España frente a Europa" de Gustavo Bueno, aunque fuera para contradecirle. Así hubiera sabido que la característica del imperio es ser el gobierno sobre Estados, independientemente de su tamaño, así, se podría hablar de Imperio Romano antes de salirse de la Península Itálica, incluso de Imperio Español (que no castellano) antes de la conquista de América. Deja de lado con esta clasificación, a imperios como el ateniense, y además le permite el cuñadismo de considerar una característica, poco menos que básica del imperio el formarse rápidamente. Una definición filosófica deja fuera al "imperio azteca", por ejemplo, por ser un reino que somete organizaciones preestatales, el Inca tampoco es rey de reyes, sino rey de jefes.

Éste de la imperiofobia es para mí el punto débil del libro, y para apoyarlo tiene que traer a colación que los alejandrinos se metían con Roma, sin precisar que las citas que da son después de muchos años de buena vecindad, porque Tolomeo se hizo amigo de Roma cuando todavía no era la gran potencia del Mediterráneo. Pero, tras haber sido convertida en provincia por Octavio, parece normal que haya cierta resistencia. No digamos nada de poner una cita de Plutarco para defender la publicidad antirromana, esto es un error de bulto que no debería haberse producido, porque si algo no es el autor, a quien se otorgó la ciudadanía romana "honoraria", es ejemplo de una publicidad organizada contra Roma (que es lo que la autora llama imperiofobia).

Roma fue un Imperio Depredador, o con una marcada fase depredadora (Gustavo Bueno distingue entre Imperios Generadores y Depredadores, como reinterpretación de los Imperios Heriles y Civiles de Sepúlveda), pero para la autora los conquistados deberían estarle agradecidos. Para ella son las élites las que se enfrentan al imperio, pero habría que tener en cuenta que en el mundo antiguo no era inusual al conquistar una ciudad el saquearla y vender a sus habitantes como esclavos, y no podemos ahora exigirles que estuvieran agradecidos de que a cambio les enseñaran latín. Lo mismo dice de los griegos, que parece que iban de turistas a Roma quedándose en las mejores casas, y esto era cierto a veces, pero muchos de los maestros que sofisticaron a los jóvenes ricos fueron esclavos o rehenes, por mucho que fueran bien tratados, o sea, que se quedaban en las mejores casas, pero como esclavos de sus dueños. Por no hablar del papel de los gobernadores como esquilmadores de sus provincias, basta ver a Julio César como prétor en España, y las 3 fortunas que debía conseguir de la provincia, y parece que consiguió (una para pagar deudas, otra para vivir y otra para hacer carrera).

Algo parecido le pasa con el Imperio Español, está muy bien, y sin duda es muy justo, rebajar el daño producido por los españoles en en Nuevo Mundo, y darles un contexto al compararlas con otros imperios, pero el reducir el trato a los indios a la ley es un error, basta leer las "Cartas de Relación" o la "Historia Verdadera...", textos nada sospechosos de hispanofobia, para saber que los soldados españoles se repartían indias y oro como si fuera suyo. Por otra parte, sin menoscabo de que España se portara mejor que otros ¿No existió el transporte de oro y plata de la américa española a la península como explotación "colonialista"? ¿O toda esa riqueza era contraprestación de lo que se llevaba de España a las Indias? 

Corre el riesgo la autora de que su crítica a la Leyenda Negra se vuelva increíble por la construcción de una Leyenda Rosa, ni el discutir la supuesta imperiofobia debe llevarnos al ¿filoimperio?

Al llegar a la bibliografía notamos este tipo de carencias, porque es muy específica, aunque entendemos también que no pretende ser exhaustiva, porque la autora a menudo cita páginas web, incluso del proyecto Filosofía en Español, con lo cual la ausencia de Gustavo Bueno en sus argumentos sobre el Imperio llama más todavía la atención.

Creo que encontraríamos varias lagunas en su explicación y argumentación, muy mal atada y desde luego nada sistematizada: la imperiofobia de Inglaterra contra Rusia no puede considerarse como un pueblo débil enfrentándose a uno fuerte, por ejemplo. Una falta importante para mí es la descripción de la imperiofobia española, de la España goda contra el Islam, por ejemplo, que también lo tenía muy a mano, si es que existía, y sino faltaría explicar por qué no la hubo. Sabemos, por ejemplo, que la descripción de tropas imperiales españolas o incluso romanas es muy parecida a la que escribían los árabes sobre los cruzados: sucios, infantiles, corruptos, etc. ¿Y la imperiofobia española contra la Francia napoleónica? Es otro punto ciego importante, más aún si tenemos en cuenta la "salvaje" expresión española popular en la guerra de independencia, más que a liberar España, o a pelear, los españoles salían "a matar franceses". Por último en este sentido, aunque eso le daría a la autora para otro libro, convendría analizar la imperiofobia o la ausencia de ella, respecto a Estados Unidos, China Rusia o, incluso la Unión Europea (no digo que sea un imperio en formación, pero tampoco soy yo quien le ha puesto el nombre de Carlomagno a los premios por la contribución a la construcción europea, peor a la "unión de los pueblos europeos").

En definitiva, esta primera parte me parece muy mal acabada, y por un motivo claro: este concepto que se saca de la manga como "Imperiofobia" es innecesario y erróneo, y es más fácil entenderlo como resistencia al Estado rival, o incluso a la conquista. Además tiene, respecto a la cohesión del libro, otra pega importante, la Leyenda Negra sería propia de España, y por tanto difícilmente se puede explicar por la imperiofobia a los imperios ruso, alemán, Americano, inglés, holandés, español, etc.

Una vez cerrado el tema de la Imperiofobia entra en terreno más seguro, el de la Leyenda Negra. Aquí inicia una narrativa cronológica en la que nos muestra como el "antiespañolismo" nace en Italia y crece después reforzada por el anticatolicismo en los Países Bajos e Inglaterra, y es rematada por la ilustración en Francia.

Pone muchos ejemplos, y la misma autora reconoce que habría muchos más, a mí personalmente me sobra la referencia a "El Nombre de la Rosa", porque, siendo cierto que Jorge de Burgos es el asesino en la novela, no es el malo, ni el malvado inquisidor. En esta novela y película el verdadero malo, el "archienemigo" de Guillermo de Baskerville es Bernardo Gui, que, aunque dominico, es francés, y llega a la abadía al mando de soldados franceses (además este Bernardo Gui es un personaje histórico, inquisidor francés). Creo que hacer que el asesino sea Jorge de Burgos, fue una forma más para Umberto Eco de resaltar lo internacional de la iglesia y de los asuntos que se estaban tratando, pero no tiene nada de antiespañol (el protagonista es Inglés, su discípulo austriaco, etc.), más bien al contrario, el mostrarnos al terrible dominico francés sería un argumento contra la Leyenda Negra española.

Por lo demás, tiene razón en el planteamiento principal (o al menos a mí me parece evidente): los españoles han quedado a ojos de muchos como los malos de la historia. Pondré varios ejemplos a vuelapluma. En la serie de divulgación para niños "Érase una vez el hombre" todas las sociedades, todos los conquistadores, incluidos vikingos o mongoles, son buenos, o al menos hay entre ellos buenos y malos, hasta llegar al descubrimiento de América: en ese momento hace su aparición el único país púramente malo: España. En Tom Sawyer, en una américa esclavista (uno de sus amigos es el esclavo Jim), el malo es Injun Joe, que habla español, y cuando Tom busca un apodo para sus aventuras usa el de "el vengador de la américa Española", a la América estadounidense no le apetece vengarla. Otro ejemplo repugnante es el Torquemada de Victor Hugo, por otra parte uno de los autores cumbre de la literatura universal, desde mi punto de vista. Los ejemplos, como dice la autora, son infinitos; estos días estoy escuchando unas conferencias de un profesor americano sobre la historia de Inglaterra y está lleno de "perlas" como decir que María e Isabel Tudor mandaron ejecutar aproximadamente el mismo número de personas por cuestiones de religión, pero que Isabel lo hacía a regañadientes, o que se empezaron a llevar esclavos de África a América porque los españoles prácticamente habían exterminado a los indígenas.

Una de las claves de la Leyenda Negra, de la que la autora da cuenta perfectamente, es que los actos malvados son definitorios para los españoles, pero anecdóticos o superficiales para los demás. Si un Español mata a un indio es el genocidio y oscurantismo que uno puede esperar de nosotros, y lo hace con placer, pero si un inglés mata a un indio es porque no tiene otro remedio, lo hace contra su naturaleza, y a regañadientes.

Por otra parte, no creo que la Leyenda Negra naciera en Italia, creo que merece la pena seguir la pista de la etimología, que nos lleva al protestantismo, y considerar que las reacciones italianas son propias de unas ciudades "ocupadas", pero a eso creo que habría que ponerlo en otra categoría. En mi opinión, que se podría apoyar en el mismo libro La Leyenda Negra es fruto de las ansias de independencia de los Países Bajos primero, y de la geopolítica inglesa después, sin necesidad de tomar el caso italiano como antecedente, seguramente también en el norte de África o en Turquía había antipatía contra España y los españoles, pero es otra cosa.

La publicidad aniquiladora, descarnada y sistemática es propia del nacionalismo, realimentado por el cisma religioso, aunque el nacionalismo siempre es, en sí mismo, una religión, o, si a alguien le chirría este término, un mito organizado. Como ejemplo véase, la resistencia española contra el francés durante la guerra de independencia. En este sentido (como en casi todo lo que toca a la Leyenda Negra), el libro me parece correcto, y va tejiendo el interesante relato de  los últimos cinco siglos, desde la guerra civil en Bélgica convertida en guerra por la "libertad religiosa" y contra España, pasando por el nacimiento del sentimiento nacionalista con la monarquía absoluta y la religión nacional en Inglaterra, hasta llegar a la Francia de la Ilustración, postergada pero fuerte, clasista y rodeada de naciones con pasado imperial.

Es especialmente eficaz el libro en deshacer las ideas de los protestantes como luchadores por la libertad de pensamiento, defendiendo que eso era sólo cuando dicho pensamiento se encontraba dentro de los parámetros previamente aceptados, eso es, no aplicable a católicos, musulmanes, judíos o ateos.

Así nos cuenta que en 1585, en pleno reinado de Isabel I, la misa católica era delito, y ser sacerdote católico traición penada con la muerte. En la España del siglo XVI se ejecutaron por herejía entre 40 y 50 personas, mientras que en Inglaterra fueron 1000 en la época isabelina y en Francia en cinco años a más de 300 personas. Caso aparte es el de Irlanda, que desde la época de los Tudor en adelante fue un continuo genocidio (la autora no recuerdo si usa este adjetivo, pero la política inglesa desde la reina Isabel I, pasando por Cromwell y hasta el hambre de 1845 dan para crear tres Leyendas Negras inglesas, y sin embargo nada de nada).

También es algo a tener en cuenta son las brujas. Algo muy fácil de ver para quien compare las expresiones culturales anglosajonas con las hispanas, es que las matanzas de brujas en España no forman parte de la cultura popular, a veces se habla de ello por contaminación de las series y películas que importamos, pero lo cierto es que en España no hubo persecución de las brujas como tales, y eso se nota, por eso aquí no tenemos memoria de ningún suceso como el de las brujas de Salem, que en Estados Unidos es un hito de la historia popular. En España, en definitiva, se persiguió a las brujas cuando eran sospechosas de otros delitos, pero no por brujería en sí misma, que la propia inquisición consideraba como superstición. Aquí la comparación del libro hace temblar, según un estudioso danés, Henningsen, en la edad moderna fueron quemadas 50.000 brujas, de ellas la mitad en Alemania, miles en Francia, Inglaterra, Suiza... Víctimas del Santo Oficio: 27.

Respecto a la Ilustración francesa, rescato sólo una frase de Voltaire, adalid de la libertad: "Observamos a los judíos con la misma mirada que miramos a los negros, o sea, como una raza humana inferior". Añade la autora en otro punto, que la obra de Voltaire estaba prohibida en Francia, pero que no por ello dejaba de considerar a su país como un país libre.

Su hermana Bélgica, la de los más bravos entre los galos, que decía Julio César, tiene a su rey Leopoldo II, a quien le fue regalado el territorio del Congo, arrasado por los belgas, y cuando dice arrasado se refiere a la muerte de diez millones de personas.

En conclusión, es recomendable como punto de vista, si bien, como ya he dicho, personalmente le quitaría la poco rigurosa parte de la Imperiofobia, dejándolo en una interesantísima historia de la Leyenda Negra española. 

Añado una crítica que se publicó en El País, en la que se da cuenta de varios errores e imprecisiones del libro, como creo que no hacen referencia a ninguna de las citas que yo he copiado, creo que no le restan validez a mi comentario (y desde mi punto de vista tampoco mucha al libro). Siendo cierto que el tono de las citas pretende muchas veces (como en el caso de Plutarco) hacer de la anécdota categoría, y el trato de las traducciones y falta de traducciones, dependiendo del momento, le dan un cierto aire apresurado a muchas partes de la obra. 

https://elpais.com/cultura/2019/12/19/actualidad/1576745125_565402.html



domingo, 6 de diciembre de 2020

Superman, Hijo Rojo - 2020 - Sam Liu

Muy curiosa película del "universo" DC. Warner Brothers realiza muchas películas de dibujos sobre los personajes de esta editorial, personalmente no me encantan, porque me suelen parecer pretenciosas y demasiado solemnes, pero en este caso me parece una película muy digna de verse.

Parte de un mundo en el que Superman es Ruso, creciendo bajo el poder de Stanlin, y siendo un creyente absoluto en el comunismo. Frente a él un Lex Luthor representa los USA, que con su tecnología intenta enfrentarse al poder que la U.R.S.S. consigue gracias al apoyo de Superman. Además, Luthor está casado nada menos con Lois Lane, inteligente peridista y amante esposa.

Con el paso del tiempo el superhéroe ve grietas en el sistema, e intenta corregirlas, y así empieza una cierta reflexión sobre el poder, y sobre lo que realmente significaría un casi todopoderoso bienintencionado gobernando un estado totalitario.

Están invitados a la historia otros dos personajes de DC: Batman y Wonder Woman. El primero se ha convertido en un ingrediente fundamental en la historia de Superman, y aquí es un rebelde contra el sistema que Superman defiende (lo mismo, prácticamente, que en la versión original de la historia), aunque falta explicar un ingrediente fundamental, que es como en esta historia paralela Wayne a llegado a ser Batman, porque en la U.R.S.S. ya no podría ser un multimillonario de medios prácticamente infinitos. En cuanto a la mujer maravillas, es el personaje que menos me ha gustado. Es, junto con Lois, el más, digamos, ético, guiadas siempre por su brújula moral, pero la han convertido en un cliché: sugieren que es lesbiana por el hecho de vivir en una sociedad de mujeres (lo cual no me parece especialmente respetuoso), y no deja de repetir que los problemas del mundo se deben a que hombres se enfrentan contra hombres (en este caso machos contra machos).

Pero, volviendo al hilo argumental de la historia, 31 años después de la caída del muro de Berlín, me ha gustado como recuerda el telón de acero y el mundo partido en 2 de aquellos, tiempos, que en el recuerdo occidental casi parece un paraíso hecho de futuro. En comparación nuestro occidente actual parece cargado de miedo y pesimista.

Nos recuerda el duro enfrentamiento entre el comunismo y la democracia liberal a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Gran parte de cuyas lecciones me temo que vamos olvidando más rápidamente de lo que nos conviene. Aunque creo que si quien olvida la historia está condenado a repetirla, quien la recuerda a lo mejor tampoco tiene mucho más remedio.

En fin, casi nada es lo que parece en esta película, excepto Wonder Woman y Batman, y el desarrollo de los acontecimientos es bastante sorprendente.

Para mí supera con creces el interés de otras películas de este tipo, y me alegra haberla visto, como quien dice por casualidad.

martes, 24 de noviembre de 2020

Lost in Math - 2020 - Sabine Hossenfelder

Llegué a este libro a través del canal de Youtube de la autora, física teórica alemana que se dedica a la investigación y a la divulgación. Os pongo aquí el vínculo, el canal es en inglés, pero la ventaja de que sea alemana es que pronuncia bastante claro para oídos no ingleses:

https://www.youtube.com/channel/UC1yNl2E66ZzKApQdRuTQ4tw

Sobre el libro, lo primero es que resulta difícil de clasificar. No es exactamente un libro de divulgación, y eso a mí me ha resultado un poco decepcionante, porque es lo que esperaba, es más bien un libro político-científico, entendiendo con esta fea yuxtaposición que me acabo de inventar, que intenta promover una organización de la investigación científica distinta a la que existe actualmente en occidente.

Su mayor defecto es la organización; para una persona que habla tan claro los diálogos del libro y la ordenación de las ideas son bastante caóticos, y tiene, para mí, un grave problema de edición. En este sentido parece escrito con prisa, y hubiera necesitado una mano experta para ordenar párrafos y diálogos.
Aparte de mostrar sus ideas tiene un hilo argumental, y es que Sabine, en primera persona, viaja por el mundo y entrevista a distintos físicos para intentar descubrir si conceptos no científicos como la belleza o la elegancia tienen demasiada importancia a la hora de elegir unas líneas de investigación frente a otras. Ella, como profesional, ya parte de que efectivamente estas ideas no sólo están presentes, sino que suponen un freno al progreso de la disciplina. 
Enlaza esta situación con otros problemas más inmediatos, como la forma en la que se dan las becas, los contratos a corto plazo, y la verificación de publicaciones científicas. Así se entrecruzan distintos problemas, que deberían separarse. Apunto los que me parecen los dos problemas principales:

Problema gnoseológico: la Física ha avanzado tanto que no se pueden diseñar experimentos para probar las teorías y modelos que actualmente postulan los teóricos, probablemente muchas de estas teorías no se puedan probar nunca, ni mediante observación de la naturaleza ni mediante experimentos.
Dado que no se puede demostrar con experimentos que una teoría sea verdadera o falsa, los investigadores tienden a sustituir el experimento por la coherencia matemática y la aprobación de "los pares" como métodos de validación, o sea, pretenden que la física deje de ser empírica a partir de un punto para convertirse en escolástica, o sea, en metafísica organizada.

Problema político-científico: el hecho de que las citas de artículos, o la aceptación de los pares pasen a tener un valor fundamental en el funcionamiento de la física, hace que los investigadores tengan más interés en socializar correctamente que en investigar correctamente. Si a esto le unimos el que los empleos son precarios y exigen, por lo tanto, éxitos a corto plazo, tendremos un montón de personas muy inteligentes aplicando su capacidad a mantenerse en el sistema, no a hacer avanzar la disciplina (que puede exigir más tiempo y paciencia).

En definitiva, ambos problemas hacen que se esté gastando mucho dinero en experimentos carísimos, sin justificar debidamente dicho gasto, apoyándolo en predicciones que a su vez están fundadas en la belleza y la elegancia de las teorías, que algunos tienen la esperanza de que sean traducción de la belleza y elegancia del universo. Apunta la autora también dos culpables principales: la Supersimetría y la Teoría de Cuerdas. Ambas teorías, postuladas hace décadas, han llegado a un callejón sin salida, toda vez que el LHC no ha conseguido sacar a la luz ni nuevas partículas ni nuevas dimensiones, y que además, no se sabe qué es peor, ha encontrado un Bosón de Higgs cuya masa no es la correcta (metedura de pata de la Naturaleza en este punto concreto).

Piensa la autora que ya está bien, y que hay que dar entrada a nuevos planteamientos teóricos que puedan ser testados, en lugar de seguir dando rienda suelta a la imaginación de físicos que ya no se ven constreñidos por la realidad a la hora de postular dimensiones, multiversos, CCC, etc.

Dentro de las entrevistas incluye a dos físicos que están, hasta cierto punto, fuera del mainstream: Garrett Lisi y Xiao-Gan Wen que intentan diseñar nuevos modelos, pero luchando contra la inercia de la Teoría de Cuerdas y la Supersimetría. En ningún momento se plantea que estos modelos sean mejores, sólo se nos muestra como es complicado hacer algo distinto de lo que "todo el mundo hace".

No sé muy bien como valorar el libro, creo que por la forma en la que está escrito sólo interesará realmente a los profesionales, para que lean un poco de "cotilleo técnico". Por mi parte esta mezcla de opiniones deslavazadas con las teorías pseudofilosóficas de la autora me cargan un poco, y creo que peca de lo mismo que acusa a otros: el contenido del libro se podía haber explicado y argumentado mucho mejor en 20 páginas bien razonadas, testadas con anécdotas, que en 250 páginas de conversaciones sobre lo que los físicos piensan de la física.

En conclusión, creo que he aprendido cosas, claro, pero también creo que hubiera preferido las 20 páginas bien razonadas.





domingo, 25 de octubre de 2020

Borat, película film secuela - 2020 - Jason Woliner

Tras 14 años vuelve al cine el personaje de Sacha Baron Cohen, con una película al estilo de la original, aunque bastante peor.

Lo primero, el título en español, que es una traducción poco afortunada (en este caso no es una adaptación), el original: Borat Subsequent Moviefilm, refleja el mal inglés del personaje, mientras que en español simplemente queda raro.

En cuanto al contenido, se podría dividir en 3 partes: la pura ficción de Borat y su hija, la mezcla de realidad y ficción de sus "trampas", y, digamos, el "asunto Giuliani". Sobre la parte de ficción, a mí el personaje me hace gracia, creo que es lo único que al actor se le da bien (personalmente me parece pésimo cuando se sale del personaje al hacer Los Miserables o La Invención de Hugo). Entre él y su hija hacen una comedia absurda que para mí funciona, siempre teniendo en cuenta que no es una película "de verdad",posiblemente si le aplicáramos al guión o a los actores el mismo rasero que a otra comedia más convencional nos parecerían aficionados grabando un vídeo casero.

La segunda parte, la de las "trampas", me ha dejado la impresión de que Estados Unidos es el país más

civilizado del mundo. Por un lado están las partes claramente guionizadas, que son las de "los buenos", y por otra las verdaderas trampas (o eso creo, la clave de la película es que en algunas ocasiones cabe la duda). El caso es que cuando va Borat a molestar a gente que está a sus cosas, organizando un baile o una convención, es replicado con una calma y una corrección que parece casi imposible. Borat y su hija sabotean distintos actos, y no reciben a cambio ni siquiera una reconvención, son tratados con un respeto digno de admiración. Mi conclusión es que en esta segunda parte de la película, Baron Cohen intenta ridiculizar a quienes no lo merecen en absoluto, y queda en ridículo él, armado de una autoridad moral digna de un Torquemada. Cree que critica y sólo insulta.

Por fin llegamos al núcleo de la película, que es el "asunto Giuliani". Aquí no queda sino reconocer que tiene un gran mérito. Consiguen una entrevista con el exalcalde de Nueva York y abogado de Trump, durante la cual la hija de Borat liga con el entrevistado y le lleva a una surrealista situación en una habitación contigua. ¿Surrealista? Para el espectador, porque para el involuntario protagonista parece de lo más normal. Está claro que es una trampa preparada con dureza por la película, y que no hay acoso sexual ni nada parecido, ni tiene nada que ver con las ideas políticas de la "víctima", para mí el valor de estas escenas es el contarnos cómo es el poder, como hay una serie de personas que piensan que el mundo está a sus pies, porque, generalmente, mucho más de lo que pensamos, el mundo se pone a sus pies.

Para mí esta descarnada conclusión es toda la película. Nos hacen un truco cuando nos cuentan que la escena de Giuliani es la conclusión a una hora y media e historia, pero no es cierto, claro, es al revés, esta escena es lo único que cuenta, y el punto de partida, el resto es algo que se han inventado para alimentar la curiosidad del espectador, para convertir la película en algo partidista y para dar un contexto a los personajes (recordemos, un contexto falso para unos personajes que interactúan con una persona real.

¿Merece la pena verla? Pues depende de la simpatía que uno sienta por Borat, personalmente creo que es radical y estúpida en sus planteamientos, no por lo que tiene de política, sino por la traslación que hace a la vida común de las personas, las críticas son superficiales y de trazo gordo ¿Cómo van a ser sino? Pero lo que personalmente me parece desagradable es que las intente conducir a través de personas que no tienen nada de malo, a las que se pretende molestar, e incluso insultar, sin otro motivo que ser del partido que Baron Cohen no le gusta. Sin embargo esos minutos de entrevista (en la que Giuliani hace el papel de Fernando Simón, con Trump en lugar de Sánchez), sí creo que merece la pena verlos, así como la escena de la habitación. Es el otro mundo real que transcurre al lado del nuestro, o sobre el nuestro, es la "élite" en estado puro.